Fue necesario tocar fondo y contemplar el mundo desde los pies girados, regocijarse de gracia ante los mojados ojos heridos, estacas pegarse en los razonables huesos, los miedos abandonados ante la inminente intrascendencia.
Fue necesario locuras vivir, odios lidiar, tocar excentricidades banales de genes superfluos, aseos sucios, ensimismaciones absurdas con pieles porosas.
Fue necesario límites probar, agujeros contemplar. Sentir, saber y corroborar, que pasajero paseaste en este barco, que tu viento borró tus huellas, que nada y todo importaba nada, que ese instante, era el fin de los comienzos.
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