lunes, diciembre 12

Bramante

La vida

hermosa, vacilante,

incógnita, misteriosa,

fractal.


Las horas

inciertas y atemporales,

anhelan comprender lo esfumado,

sumergirse en confidencias.


Mi mente

limpia de oscuridades pasadas,

obstruidas, lejanas

de lo que ahora soy.


Mis entrañas,

se preguntan, te preguntan,

saben que no hay lazos eternos

ni vidas múltiples.


El deseo

eterno, espasmódico,

estrépito absurdo,

De mí a la nada, a todo.


Ahora

es cuando, inquietante

ahora…

Es simple, imposible.

domingo, octubre 9

HILVANANDO

Voy

sin claridad de destino

con el alma contradicha

con los pies andando a paso estrecho.


Camino con preguntas

las respuestas no me hacen falta,

sólo quiero oír el olor de los sabores

los aspectos cotidianos

de un árbol bordeado de cemento.


Voy absorbiendo

pendientes que llegan a cimas

y descensos en escalones.

Las ventanas e intersticios

se revelan en las curvas estas calles

las texturas, el terciopelo

a veces irrumpen el conglomerado de la gente sin alma.


Ellos gritan, susurran

balbucean conocimiento vacío.

Porque sus poros

están sellados de adolescencia,

y las cadenas sujetan

sus pensamientos impropios,

alquilados en un burdel

donde la esperanza está perdida.


Y continúo,

desatando los cordones

buscando miradas que coincidan

con la coliflor de mi cabeza,

de nuestras cabezas vibratorias.


Las señales y espectros pronto volverán

a darnos el sentido

de los pálpitos enjutos

de un corazón anestesiado.

Y la luz

volverá a ser la verdad absoluta

de un rango diminuto a favor del universo.

miércoles, agosto 31

Trigido

xy: te digo algo
xx: dime algo
xy: te iba a decir
te digo
de inmediato
no algo
no sé por qué puse "algo"...
quizás realmente quiero decirte algo

anonimo

sábado, julio 16

H

Como visualizar lo audible, tocar lo impalpable, oír lo invisible y generar los criterios necesarios para hacer de una atmósfera real, un sucesivo imaginario de recuerdos que nunca existieron.

Como encontrar la imagen de aquella experiencia que no descansa, que sólo sueña con lo oculto a la vista, e ignora racionalmente lo que se hace evidente a los sentidos.

"Todo me parecían un sentimieto torpe sobre aquel desgarrón de silencio que se iba espesando y se bifurcaba en dos caudales divergentes, el suyo y el mío, cada cual arrastrando su propio aluvión, ensombrecidos por la misma serpentina negra" (C.M.G.)

viernes, mayo 13

ARTE POÉTICA


Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.


J.L. BORGES

domingo, febrero 27

El fenómeno del conocer: un círculo vertiginoso

*Apuntes basados en "El árbol del conocimiento", Maturana y Varela.

La tentación de la certidumbre- solidez perceptiva indisputable- impide hacer de la duda una posibilidad existente ante el conocimiento. Así, se hace una invitación al despojo de toda certeza para poder vislumbrar la teoría del conocimiento, desde el simple hecho de la experiencia y los canales internos que aluden a ella. Un ejemplo de esto es el fenómeno del color, el que grafica con bastante éxito el hecho de que las cosas no siempre son lo que parecen, puesto que la luz es color, y desde ese punto de vista –establecido por Isaac Newton hasta la actualidad- podríamos decir que el color por sí mismo no existe.

Hay que tomar en cuenta que el físico consiguió demostrar, que a través de un prisma, la luz blanca se descompone en seis colores primarios, y que por lo tanto al observar un objeto de un color determinado, lo que realmente se está mirando, es una superficie que contiene un pigmento que absorbe todos los colores del espectro, menos el color que está emanando tal superficie, lo cual al ser reflejado y captado por el ojo humano, se decodifica como el color discriminado.

Desde esa premisa, podemos sostener y reafirmar, que la realidad resulta ser un abismo de posibilidades mucho más grande de lo que parece, que por lo tanto el ser humano se mueve en un mundo que podría estar contenido o ser parte de otros mundos mucho más infinitos e incomprensibles para la estructura humana en general. Y que por lo tanto, lo evidente, no necesariamente es la realidad a la que una sociedad universal debe aferrarse.

Al colocar dos espejos frente a frente, se produce la sensación del laberinto o de infinito, Maturana & Varela, advierten como el mundo occidental “centrado en la acción y no en la reflexión”[1], se ciega a sí mismo ante el hecho de conocer el conocer, enunciando que probablemente las razones para no indagar en las bases del conocimiento, son principalmente por la sensación de abismo que provoca tal circularidad en el análisis de la génesis de los fundamentos, “es como si pretendiésemos que un ojo se viese a sí mismo”[2].

Este planteamiento de la infinitud de las cosas, es un tema recurrente en una variabilidad de autores desde Platón a Nietzsche, y sin ir más lejos, J. L. Borges abarca al tema de la repetición cíclica e infinita de las cosas desde la propia experiencia, el punto de vista matemático, temporal e histórico en la mayor parte de su bibliografía.

“La eternidad es una más copiosa invención. Es verdad que no es concebible, pero el humilde tiempo sucesivo tampoco lo es. Negar la eternidad, suponer la vasta aniquilación de los años cargados de ciudades, de ríos y de júbilos, no es menos increíble que imaginar su total salvamento”[3]

La imagen del eterno retorno, así como la ejemplificación de las manos que dibujan de M. C. Escher, se puede aludir al mismo hecho que produce el proceso cognoscitivo; donde la relación que existe, entre el sujeto que conoce y la “cosa” que será conocida, se logra al realizar una representación interna del fenómeno convertido en objeto del conocimiento, por lo tanto, probablemente lo que se está haciendo es reconocer algo a través de conexiones internas que se producen con enlaces entre la propia ontogenia, o las interacciones que provocan cambios específicos en la estructura interna del sujeto.

De ahí que los autores del “árbol del conocimiento” refieran a la contabilidad lógica, cómo la manera más propicia de hacerse cargo de las dos perspectivas conductuales, por una parte, la representación, que figura el dominio de los estados internos y cambios estructurales, y por otra, el solipsismo, como el dominio conductual que une las interacciones de un sujeto con el medio mientras describe su propia historia interna. “Lo que hace la presencia del sistema nervioso, es expandir el dominio de posibles conductas al dotar al organismo de una estructura tremendamente versátil y plástica”[4].

La plasticidad a la que se alude, refiere a un suceso prácticamente infinito. Si se observa a muy grandes rasgos la teoría del conocimiento, es posible sostener que según la doctrina epistemológica, la principal causa del conocimiento reside en el pensamiento. Sin embargo, la mente humana y todas sus posibilidades vuelven al plano de la infinitud, y a pesar de que el sistema nervioso funciona en una estructura determinada (abierta a una variabilidad de cambios) todo lo que surge de ella, es espontáneo y natural. Y por lo tanto, se produce una circularidad entre acción y experiencia, siendo la incertidumbre de cualquier fundamento, un proceso continuo, pero de infinitas probabilidades.

De este modo, es que se hace necesario llegar a un consenso de la realidad, puesto que si no fuese así, todo sería subjetivo e individual, dependiendo del sujeto y su contexto inmediato. A esto, los autores abordan el tema del lenguaje como un elemento fundamental de la naturaleza humana, “Toda reflexión (…) se da necesariamente en el lenguaje, que es nuestra peculiar forma de ser humanos y estar en el hacer humano”[5] por lo que además de ser un punto de partida en la reflexión, se transforma en un instrumento cognoscitivo y un problema, funcionando bajo ciertos códigos que lo definen estructuralmente y hacen posible que todo conocer sea un hacer en sí mismo. “Todo conocer trae un mundo a la mano, nuestro punto de partida será necesariamente la efectividad operacional del ser vivo en su dominio de existencia”[6]

Tomando en consideración la analogía de los espejos, como la caracterización del abismo que produce en el hombre de occidente el fenómeno del conocer, la imagen del eterno retorno y la plasticidad estructural con que está diseñado el sistema nervioso; es posible concluir, que el lenguaje toma lugar en la mente humana como un código interno que genera ciertos procesos al recibir estímulos del exterior (sentidos). Sin embargo, cualquier proceso que se genere en tal estructura, va a estar determinado en primera instancia por el lenguaje nativo, permitiendo al sujeto emisor formular un mensaje determinado.

No obstante, cuando un receptor está percibiendo un mensaje particular, es imposible que éste sea despojado de las generalidades que rodean el mensaje. De modo tal que así como todo lo dicho ha sido dicho por alguien, la complejidad del conocimiento en su esencia más pura, hace inevitable la existencia de un conocimiento universal para entender lo particular. Puesto que de otra manera, se crearían enormes distancias entre los conceptos generados por el pensamiento y lo que se está conociendo, y por lo tanto, quedando cualquier fundamento en el terreno de lo abstracto.



[1] Maturana, Humberto &Varela, Francisco (1986; 1ª ed. 1984): El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano. Editorial Universitaria, Santiago. Capítulo I, pág. 12.

[2] Maturana, Humberto &Varela, Francisco (1986; 1ª ed. 1984): El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano. Editorial Universitaria, Santiago. Capítulo I, pág. 12.

[3] Borges, Jorge Luis (2005, 1ª ed. 2005): “Historia de la eternidad”. Editorial Emecé, Bs. Aires. Capítulo III, pág 35.

[4] Maturana, Humberto &Varela, Francisco (1986; 1ª ed. 1984): El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano. Editorial Universitaria, Santiago. Capítulo VI, pág. 92.

[5] IDEM. Capítulo II, pág. 13.

[6] IDEM. Capítulo II, pág. 15.

lunes, febrero 14

volver a ser

Fue necesario tocar fondo y contemplar el mundo desde los pies girados, regocijarse de gracia ante los mojados ojos heridos, estacas pegarse en los razonables huesos, los miedos abandonados ante la inminente intrascendencia.
Fue necesario locuras vivir, odios lidiar, tocar excentricidades banales de genes superfluos, aseos sucios, ensimismaciones absurdas con pieles porosas.
Fue necesario límites probar, agujeros contemplar. Sentir, saber y corroborar, que pasajero paseaste en este barco, que tu viento borró tus huellas, que nada y todo importaba nada, que ese instante, era el fin de los comienzos.

miércoles, febrero 2

ABRE - FITO PÁEZ

Abre el mundo ante tus pies
Abre todo sin querer
Abre el zen, la vanidad
Abre la profundidad

Abren sexos en tu piel
Abren cofres si querés
Abre el fuego si cantás
Abre el mundo una vez más

Abre el roce y el amor
Se abren paso entre tú y yo
Abre el miedo y el dolor
Abrís todo y entro yo

Abre un cuerpo, se abre el sol
Abre dar también perdón
Abre verse en realidad
Abre gritar de verdad


Abre el rito de la fe
Abre el riesgo de perder
Se abre solo mi ataúd
Abre el plexo en una cruz
Abre drogas, abre amar
Abre besos, abre andar
Abre hablar, abre callar
Abre el pulso del lugar

Abre hacer e imaginar
Abre nunca interpretar
Abre toda sensación
Abre música y color

Abre el fin de la razón
Abre el cielo y el terror
Abre un poco de piedad
Abre toda inmensidad

Se abre el mundo ante tus pies
Abre todo sin querer
Abre al fin la vanidad
Abre la profundidad

Abren sexos en tu piel
Abre un cofre si querés
Abre el fuego si cantás
Abre el mundo una vez más.


http://www.youtube.com/watch?v=t_uCkS0qw9E