Una ciudad puede tener tantas miradas e interpretaciones como personas, es capaz de albergar un sin número de ciudades o barrios imaginarios que pueden diferir incluso de mapa geográfico. De esta manera la ciudad puede ser una experiencia fenomenológica, un reflejo intelectual, psicológico o espiritual de las sociedades que la habitan, la impresión que se tiene de ella es la cartografía inmediata de su tradición y forma de habitar, la que se evidencia tanto en los ciudadanos como en los espacios públicos y construidos que revelan a la sociedad que la habita.
El Barrio Poniente de Santiago devela identidad y arraigo desde distintos puntos de vista, sus muros de fachada continua presentan un espíritu latente, características evidentes entre lo construido, que entregan un contacto directo con la vereda y la vida externa. Las ventanas por otra parte permiten contemplar los enigmas cotidianos, son lo que permeabiliza la identidad del barrio. Pues la ventana es un símbolo de exteriorización y la salida de la tradición que guardan las paredes y el espacio.
Ya era hora de que subieras algo a tu blog :) Me gusta tu mirada más allá de lo objetivo a lo que puede significar una simple ventana
ResponderEliminarlas ventanas... los ojos del alma
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