ExPeRiEnCiA a MoDo dE fAxFue un dia en que la vía láctea regalaba a rienda suelta viajes interestelares con suspensiones cósmicas, donde la experimentación sonora del Ummagumma se hacía cada vez más evidente frente lo afligida lucha de los pasajeros con el tallarín rebelde. De esta manera los humanoides sobre exigen sus capacidades y comienzan una levitación profunda, meditando concentradamente mientras el agua los rodea con absorción y despojo del eterno oleaje de papel, que a campanazos de risas apabullaban el temor de lo que se quiso hacer evidente.
Sin embargo dentro del viaje habia una estructura que a veces les gritaba algo, pero ellos solamente eran caminantes en búsqueda de cosas que habían perdido antes de tenerlas, porque con solo imaginarlo ya habían sido dueños de aquella posesión que venía de sus entrañas, entrañas etéreas e inmateriales.
El viaje no es eterno, de a poco se esfuma, donde el aterrizaje se filtra como el sol en el mar y los viajeros no soportan la angustiosa agonía de la rutina, pues esperan con esperanza algo que ni saben, donde solo aterrizan para despegar hacia la búsqueda de nuevas sensaciones.
Hacinados en sus coches, con el alma muerta de hambre,
ResponderEliminarbuscan pan para su sexo con whisky yanqui en su sangre.
Abrevan de lo indicado en el Kronen particular,
para buscar hembras muertas. Muertas de sed, muertas ya
de estar quietas en las barras perdidas de cualquier bar.
La noche tirita, en los coches sólo acaba de empezar.
Sólo acaba de empezar.
Los más afortunados pronto consiguen salvar sus vidas,
antes de la hora de los torpes, antes de la hora maldita.
Y se aferran a una cintura o a una mano perdida,
que se encontró con su mano antes de la hora maldita.
Mientras, los torpes esperan, pacientes coleccionistas
de miradas y posturas que sabiamente archivan,
para cuando el verdugo sol golpée por fin los tejados
y cierren las discotecas, cuando los últimos torpes
hayan abandonado.
Pero, aunque parezca mentira, la historia aún no ha terminado.
Pasada la hora de los torpes, quizás algún afortunado
encuentre por casualidad, en los restos de un naufragio,
la analgesia final, otro torpe abandonado,
al que aferrarse sin ganas, huyendo del sol jodido
del amanecer que los torpes tenemos como enemigo,
tenemos como enemigo.
simplemente vago coleccionista, confortablemente insesible.